Revolucionarios de estar por casa

No me fío de los que hablan de revolución cada vez que abren la boca y se refieren a la situación social y política del estado español o de cualquier otro estado del mundo, de los que animan constantemente a hacer la revolución y critican a los que optan por otras formas y estrategias que ellos consideran que no son revolucionarias, e incluso acusan irresponsablemente de ser un estorbo, de hacer la cama al gobierno, y se burlan y caricaturizan al movimiento social más radical de los últimos años, como es el 15M, con que solo saben levantar las manos. La revolución solo se hace de la manera que ellos dicen aunque la mayoría nunca hayan participado en ninguna, y su única experiencia se encuentra en su imaginación tras la lectura de hechos revolucionarios del pasado. No tienen dudas. Lo saben todo. Hablan mucho entre ellos y se autorrefuerzan y se creen vanguardia pero cuando salen a la calle se tienen que aprovechar de las mayorías para ser visibles. Actúan como si supieran de lo que hablan y miran con cierta altanería a los que consideran que aún estamos engañados por el sistema, que somos unos hippies, y que solo sabemos asamblearnos y bailar en las batukadas. No me gusta la condescendencia, ni los que no dudan, ni los expertos ni los que dan lecciones. Es más, la seguridad que intentan transmitir está hecha de irreflexión, de rigidez y de intolerancia. La radicalidad de estos planteamientos forman parte del desarrollo de los movimientos sociales que desde la aparición del 15M han empezado a ocupar las calles pero también son una consecuencia de la represión que el gobierno ha utilizado para su desactivación, que ha polarizado a una parte de los activistas. Esta radicalidad es también una consecuencia de la percepción de pocos resultados que la presencia activa, el trabajo y el esfuerzo de estos últimos años ha dado, al menos en apariencia, aunque no sé si somos conscientes de los avances que se han conseguido. Tendemos a ser demasiado cortoplacistas lo cual nos lleva a ser poco realistas y a no valorar todo lo que se ha conseguido. Surge una protesta en cualquier país, como ahora en Turquía, y se hacen comentarios de alabanza en contraposición con lo que ha sucedido y sucede  aquí. Lo vuelvo a repetir, esto es una carrera de fondo y no podemos dejarnos contagiar por aquellos que te escupen revolución a la cara.

[El otro día leí a uno que solo sabía decir que se necesitaba una revolución social, y revolución por aquí y por allá, y que si el 15M son un freno y bla bla bla y cuando aportó lo que había que hacer no eran más que unas simples medidas reformistas de las que solo sirven para lavar la cara del sistema]

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