La violencia del estado frente al 25A

25A. ¡En Pie!, fiel a sus métodos, convoca a una nueva acción en el Congreso. Se les podrá criticar lo que se quiera pero son coherentes con sus planteamientos iniciales. Les sigue faltando cintura pero está claro que tampoco les interesa tenerla. Se les podrá criticar que esta convocatoria surge de un proceso de toma de decisiones que no coincide con los principios de horizontalidad, participación y apertura, como hace la comisión Legal Sol del 15M pero tienen sus razones para hacerlo. Prestan especial atención a las medidas de seguridad porque las respuestas, basadas en la autodefensa, a la represión que van a sufrir les puede traer consecuencias penales y abrirse al exterior les supuso en el pasado que su propuesta acabara siendo edulcorada y deformada hasta el punto de que no la reconocieran. De todas formas, prefiero la transparencia y la horizontalidad, un método de trabajo más participativo que busque un mayor consenso con la acción, pero también entiendo la posición de la Plataforma ¡En Pie!. Su opción es respetable pero las consecuencias se pueden traducir en una menor participación, lo cual les sitúa en una posición más vulnerable ante la segura represión ejercida por la Unidad de Intervención Policial, bajo las órdenes del Ministerio del Interior. Los medios de comunicación, además, han publicitado el caracter violento de la convocatoria, a pesar de que la plataforma insista en su caracter pacífico con el añadido de la legítima defensa y los consejos para una respuesta eficaz ante las agresiones policiales. Esta violencia sobredimensionada puede atraer a personas más interesadas en el enfrentamiento que en el caracter político y social de la acción, lo cual en la práctica supone un riesgo para muchas de las personas que se decidan a participar y ayudarán al ya seguro descrédito por parte de los medios. Sin olvidar los infiltrados que incitarán a los más proclives al enfrentamiento. Las imágenes de violencia siempre serán la justificación ante la opinión pública de los excesos de la intervención policial. En realidad estos elementos existen en todas las acciones pero en esta, por sus características, tienen mayor relieve. Con todo, la decisión de participar o no tiene que estar basada en la información, a ser posible evitando la que proviene de los medios generalistas que tienden a la desinformación y a la desmovilización. Y no nos olvidemos de una cosa, la violencia la ejerce el estado y esta es la fuente de su deslegitimación. No caigamos en su trampa.

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