Sin simpatías por los partidos

Sinceramente, no me interesa nada de lo que diga el gobierno salvo una cosa. Me da igual que hablen de que los datos macroeconómicos son buenos o que se está saliendo de la crisis. No me interesa nada de lo que puedan aportar. No me importa si lo que dicen es interesante o no o si se reúnen con este o con aquel. Lo único que me interesa es que dimitan.

Este gobierno pertenece a un partido corrupto, que pretende esquilmar los bienes públicos del estado, cuyos miembros más relevantes se han visto envueltos en casos de corrupción o en asuntos de dudosa reputación, que han engañado a los ciudadanos y pretende imponer una ideología socialmente regresiva. Mariano Rajoy, ante esta situación, solo puede acercarse a un micrófono para anuncia la dimisión en bloque del gobierno.

No sé qué vendrá después. Si una nueva/vieja hornada del PP que venga a lavar la cara de los chicos de Rajoy. O la socialdemocracia del PSOE, perdido, sin rumbo, que mantiene a uno de los responsables del naufragio de los últimos tiempos. O la izquierda, que no es capaz de construir un frente popular que pelee por el poder contra las alternativas de centroderecha. En todo caso, ninguna de las opciones supone una ruptura con el sistema por lo que los vicios se reproducirán fácilmente.

Frente a la escenografía de los partidos y de la política de estado, y junto con el teatro de las futuras elecciones que se preparan todos los partidos para comercializar una propuesta atractiva a los electores, nos encontramos con que la que sale victoriosa, según la encuesta del CIS del mes de enero, es la abstención, doblando a la siguiente opción partidista.

Hay un dato más revelador de lo que les importa a muchos ciudadanos el teatro de la política de estado y es el que hace referencia a la pregunta 18 ¿por cuál de los siguientes partidos siente Ud. más simpatía o cuál considera más cercano a sus propias ideas? (Pag. 58). La respuesta es demoledora. A la gran mayoría no le produce simpatía o cercanía ideológica ninguna de las 15 opciones que aparecen en la encuesta.

Esto, a la mayoría de los partidos, les da igual porque las urnas, aunque vote una minoría, les confiere legitimidad en virtud de ese invento de democracia que han ideado pero el hecho es que a un porcentaje amplísimo de los ciudadanos no les interesa el teatro al que nos tienen acostumbrados. Y esta realidad tiene que ver con que el propio sistema favorece la desafección. Ocúpate de lo tuyo mientras nosotros acumulamos.

Los dos partidos mayoritarios tienen una bolsa de votantes que les darán su confianza pase lo que pase. Aunque haya financiación ilegal, se desmantelen los servicios públicos, se forme parte de un entramado corrupto, vamos, aunque les roben, les peguen, les maten o les quiten la voz, seguirán acudiendo fielmente a coger la papeleta que sus prejuicios políticos le indican y a votar. Es estúpido pero los prejuicios ideológicos son más poderosos que la realidad, si se aprieta la tecla adecuada. Y en esto, los dos mayoritarios son especialistas.

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