Me dicen, ayudadme, ¿qué tengo?: ¡una llamada!

Toñi Moreno: Me dicen, ayudadme [dirigiéndose al público], ¿qué tengo?: ¡una llamada! [público y presentadora al unísono]

Toñi Moreno, presentadora del programa Entre Todos, celebra efusivamente con un ¡toma! ¡vamos¡, ¡vámonos!, ¡olé tú!, ¡toma ya! las llamadas de benefactores que dan algo de dinero para ayudar a montar un negocio o cubrir necesidades básicas de personas que pasan por una situación personal y familiar delicada. 

Apretando los puños y tensando los brazos, mirando al cielo como si se hubiera producido un milagro y arropada por los aplausos y los gritos del público, la presentadora, convierte las miserias de los demás en un esperpento, en simple y triste espectáculo. El público, plañidero y animoso a la vez, es una metáfora de sociedad aborregada.

Es el espectáculo montado a costa de las necesidades de las personas, disfrazado de buenos sentimientos pero que, en realidad, se aprovecha de las desgracias personales y familiares para crear un programa de televisión. Es la pornografía del dolor y del sufrimiento al servicio de la audiencia y de intereses bastardos.

Se pretende ayudar a cambio de explotar las historias personales de manera sensacionalista y sentimental, exponiendo a las personas a mostrar abiertamente sus emociones ante un público aleccionado y una irresponsable presentadora, escarbando en el dolor ajeno y buscando la expresión de sentimientos y emociones muy sentidas, que queden bien ante la cámara.

Este tipo de programas encajan en la concepción que tiene la derecha española a la hora de afrontar situaciones de necesidad de las personas humildes. Situaciones, que no podemos olvidar, son generadas por el mismo sistema que defienden y protegen.

Es la beneficiencia, la caridad al estilo del viejo y rancio auxilio social. La existencia misma de esta concepción en pleno siglo 21, en una televisión pública, es un ejemplo de la pervivencia del nacional catolicismo con la que el fascismo español pretendió adoctrinar a la sociedad española. Es, también, un ejemplo del éxito que se tuvo en esta tarea.

Se ufanan de haber ayudado a 220 familias, gracias a la solidaridad de más de 50.000 personas. Pero llaman solidaridad a lo que es, tristemente, un ejercicio de caridad, sin ápice de crítica al sistema ni siquiera una mínima exigencia al gobierno para que tome medidas de cara a evitar las situaciones de carestía y necesidad por las que pasan cientos de familias españolas. 

El programa ha generado muchas críticas, alguna de ellas en directo, y, a pesar de todo, en una charla de Toñi Moreno con internautas, en la página de TVE, no hubo ni una sola pregunta crítica, todo parabienes y alabanzas a la presentadora. Es una pena que la televisión pública por antonomasia sea víctima de la política audiovisual del Partido Popular.

Y para colmo, se les acusa de plagio del programa de Canal Sur, Tiene Arreglo, que presentó previamente Toñi Moreno, además de dudas sobre la veracidad de las llamadas recibidas, la sobreactuación de una presentadora histriónica, la presencia de supuestos expertos como un psicólogo que, por su formación, debería avergonzarse de dar cobertura a un programa que no cuida de las personas sino que se aprovecha de ellas.

Esta es la sociedad que la política del Partido Popular quiere crear. Una sociedad anestesiada que convierta los derechos en limosna. Una maniobra que permite mantener la desigualdad existente y los privilegios de unos pocos. La solidaridad de la derecha es solo caridad, que mira por encima del hombro. No, este tipo de programas no es neutral.


Actualización 24/07/14:

TVE fulmina ‘Entre todos’

3 comentarios en “Me dicen, ayudadme, ¿qué tengo?: ¡una llamada!”

  1. Totalmente de acuerdo. A veces (por no decir todas) me avergüenzo de ser español. Hace tiempo que no enciendo la televisión y cuando lo hago, por la necesidad de estar informado -a unos medios que realmente nos “desinforman”-, me pongo enfermo. Mañana me uniré a la Marcha de la Dignidad. Espero que estoy cambie. Y rápido.

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  2. Este programa es un ejemplo de la depreciación de la democracia de este estado.

    Esperemos que las marchas que llegan a Madrid sean un revulsivo para que los ciudadanos entiendan la importancia de luchar por nuestros derechos. Nos vemos en las calles.

    Un saludo

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