Los que siempre han estado ahí

No conozco ningún ejército en el mundo cuyos objetivos tengan que ver con la paz o con el orden o la justicia social. Ejército y paz es un oxímoron. Los ejércitos tienen que ver con la fuerza, la imposición, la autoridad y la guerra y el egipcio no es diferente a sus homólogos en cualquier país del mundo. Lo sucedido en Egipto ha sido un golpe de estado aunque la Unión Europea y gobiernos como el de Estados Unidos o España no hayan optado todavía por esa definición de la situación. La Unión Europea, que presume de tener la democracia como marca propia y exportable, apoya la acción militar con la excusa del respaldo social. Pero es un golpe de estado por mucho apoyo social que pueda tener. Por muchos vítores en la plaza de Tahrir. Los Hermanos Musulmanes han ido de la mano del ejército egipcio en su ascenso al poder y ahora son expulsados. Bajo el gobierno de los HM se ha detenido y torturado a activistas como también hizo el ejército y anteriormente el gobierno de Mubarak. No hubo cambió en la forma de ejercer el poder, en gran parte porque se mantuvo la estructura estatal heredada. El ejército tampoco es diferente al que disparó contra población civil hace más de un año. Lo mismo que ha hecho ahora contra los seguidores del depuesto Morsi. Detenciones ilegales, torturas, represión, asesinatos… y aún así se celebró el ultimatum que dieron al gobierno de Morsi y su posterior caída y detención. No ha sido la presión social, por mucho que se quiera vender de esta manera, sino la decisión consciente de los mandos militares. Una acción contrarrevolucionaria planificada dirigida a deponer a los miembros del gobierno y cortocircuitar a los movimientos sociales que realmente quieren un cambio en el país. Un cambio que sin duda debería afectar al ejército egipcio: corrupto, violento y antidemocrático.  Somos testigos de la contrarrevolución en la que los supuestos garantes del orden buscan como objetivo un gobierno que satisfaga a sus socios y no a los ciudadanos. Los HM fueron una apuesta errónea y ahora sobran. Ahora suena El Baradei, posible próximo hombre de paja con un sello de cuasirevolución, pues ha apoyado la contestación social contra Mubarak y los HM. Un hombre que puede traer a Egipto un gobierno solícito que tanto gusta a determinados gobiernos occidentales. Pero los revolucionarios egipcios no se pueden dejar engañar por los cantos de sirena ni aplaudir acciones que no comparten los objetivos democráticos que demandan. El cómo consigues tus objetivos y a quiénes permites que te acompañen definen a los movimientos sociales y distingue a aquellos que quieren un cambio democrático de aquellos que buscan un más de lo mismo. Las revoluciones son procesos que están trufados de acciones contrarrevolucionarias, de pasos atrás y de grandes avances. La revolución egipcia es un buen ejemplo de ello y estamos ante un nuevo capítulo que pretende bloquear la consecución de un cambio real. Cayó Mubarak, cayó Morsi pero el único que permanece es el ejército egipcio desde los lejanos tiempos de Nasser. Son los que siempre han estado ahí y nunca hicieron nada contra la injusticia social, la represión y la ausencia de democracia. Por sus actos les conoceréis y no por sus palabras.

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