Bueno, ¿qué podemos decir de Zapatero? Se ha vuelto tan responsable y tan estadista que está inaguantable. No condenó ni condena ni condenará las prácticas racistas y xenófobas de Sarkozy contra la población gitana: «las expulsiones se han realizado según la ley, y como a cualquier otro estado, en cualquier otro aspecto, hay que respetarlo«. La misma frase, entiendo que podrá aplicársela a su gobierno amigo marroquí o a esa otra excolonia española dirigida con mano de hierro por Teodoro Obiang, Guinea Ecuatorial, ante la cual Zapatero, con todos esos principios progresistas de los que farda, jamás ha pronunciado una palabra negativa. Todo sea por mantener los lazos de amistad con sus gobiernos a costa de mirar hacia otro lado ante sus constantes violaciones de los derechos humanos.
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