Marcos Rubio le dijo a Viktor Orban I can say to you with confidence that President Trump is deeply committed to your success. Because your success is our success. Se puede ser más claro pero así es como se definen las alianzas. Orban está haciendo bien lo que tiene que hacer y es merecedor de un reconocimiento público por parte del emperador, sin ambages. Usula Von der Leyen habló de que el orden internacional, tal como lo conocíamos, había desaparecido, Europa ya no puede ser la guardiana de un mundo que ha desparecido y que ya no volverá. Un ejemplo de cómo comprar un marco interpretativo ajeno y peligroso para la sociedad europea. Orban, presidente de un país de la Unión, y Von der Leyen, presidenta de la comisión europea. Podemos mencionar también a Friedrich Merz, canciller de Alemania, que permanece impasible ante el emperador cuando este critica al Reino Unido y a España, y su única aportación fue decir que estaban intentando convencer a España para que fuera más obediente. Ejem. Y el problema de Europa, entonces, es Trump. Se agrede a Iran, se bombardea sus ciudades, se asesina y violenta a sus ciudadanos, y la respuesta de la Unión es de boca pequeña. No vaya a ser. Hay varios países, como Alemania, que aún no han denunciado a Israel por la masacre y el genocidio del pueblo palestino. Alemania, uno de los motores de la Unión, muestra un posicionamiento sólido al lado de países agresores como Estados Unidos e Israel. Netanyahu ha podido pisar suelo húngaro y sobrevolar países como Italia y Grecia a pesar de existir una orden de arresto por parte de la Corte Penal Internacional. Y el problema de Europa, entonces, es Trump.
Parece que esto que llaman el orden internacional se ha transgredido con la llegada de Trump al poder, pero con haber leído algún periódico o visto algún telediario en los últimos 75 años, parece como que no, que esto ya lleva un tiempo transgredido. Israel lleva unas cuantas resoluciones de Naciones Unidas incumplidas y Estados Unidos ha participado en guerras ilegales y se ha entrometido en las gobernanzas de otros países unas cuantas veces. La diferencia radica en que antes Estados Unidos buscaba y contaba con el apoyo de otros países, de la OTAN o de las Naciones Unidas, en alguna de estas acciones. En todas no, no vaya a ser que los demás países creyeran que tienen más poder que el que tienen y si algunos se oponen, es que da igual, lo van a hacer. Véase Irak 2023. Y ahora Estados Unidos ha decidido dejar de jugar a este juego y seguir haciendo lo que lleva haciendo desde hace décadas, que es interferir directamente en la seguridad y en la paz mundial. Pero ahora lo hace porque sí. Esto es como cuando tú formas parte del grupo del matón del colegio y este un día decide que ya no formas parte de este grupo y, cuidado, que igual te llevas un puñetazo. Así está Europa, que le han echado del grupo y que encima le amenazan con darle estopa. Así que, qué podemos hacer para congraciarnos con el matón. Pues Orban ser una extensión del matón, Von der Leyen comprar su mirada sobre el mundo y Merz doblar la cerviz. El orden internacional ya estaba roto, lo que ha pasado es que se ha levantado el telón y vemos qué posición ocupábamos y ocupamos en esta obra de teatro. Lo difícil en esta situación es defender los principios europeos, los que se dicen y están escritos pero que no se cumplen en muchas situaciones. A nadie le debe extrañar la reacción de Von del Leyen o de Merz. Lo raro es lo otro.
Lo raro hubiera sido que Merz defendiera a la Unión Europea frente al emperador o que Von der Leyen defendiera un marco de la realidad basado en la cooperación y en el respeto a los derechos humanos. Y más raro aún, que esta defensa se tradujera en acciones. Bueno, esto ya sería como ¡qué está pasando aquí! Esto sí sería raro. Sería un giro de 180º. Pero la realidad es otra y esta realidad es la que asusta. Cómo puede la Unión construir sociedades seguras, democráticas y edificadas en el respeto a los derechos fundamentales y humanos con líderes políticos que doblan la cerviz, compran miradas de otros o conspiran contra la Unión. Con estos mimbres es imposible. Trump no hubiera podido hacer nada frente a una sociedad sólida en sus principios pero se ha enfrentado a una Unión dividida, erosionada, poco creíble, con sociedades cansadas, frustradas y decepcionadas. Y esto no es producto de Trump. Esto es producto de Merkel, de Aznar, de Sarkozy, de González, de Kohl, de Mitterrand y de otros que han implantado medidas contradictorias con esos principios europeos, los suyos, excepto los que tenían que ver con la libre circulación de mercancías, servicios y capitales, verdadero dios de la Europa de mercaderes. Han hecho seguidismo de las políticas estadounidenses y se han negado a avanzar en libertad, democracia, igualdad y Estado de Derecho, y fomento de la paz y la estabilidad. Y en este contexto, han ido creciendo los partidos de extrema derecha, aprovechándose de las contradicciones y de la hipocresía, mientras la izquierda a la izquierda ha sido incapaz de construir un horizonte realista y alternativo. Esto ha sido un desastre, y en este desastre hurga Donald Trump y sus secuaces. Y de este desastre se aprovecha Israel para lanzar bombas contra Palestina, Cisjordania, Libia, Líbano, Irán y cualquier otro país que quiera. Esto es lo que se ha tolerado y permitido durante décadas, sin que Europa se haya opuesto con firmeza. ¿Por qué iban a hacer otra cosa diferente a lo que han hecho antes?
La cuestión no está en armarse hasta los dientes. El 5% es el interés de los mercaderes de la guerra. La cuestión está en replantearse la identidad europea, el sistema de gobernanza, la permanencia en organismos que han sido utilizados por intereses espurios como la OTAN, una profundización de la democracia que supere los límites de las democracias liberales, la reducción de la desigualdades, el reparto equitativo de la riqueza, la defensa férrea de los derechos fundamentales, el compromiso inquebrantable con la resolución pacífica de conflictos…pero actualmente no se dan las condiciones para que esto sea posible. Transformar la sociedad actual en una sociedad deliberativa requiere tiempo y, sobre todo, voluntad. Pero la deliberación es un concepto extraño en las democracias liberales y, en todo caso, restringido a las élites. No pueden pensar unos pocos sobre qué es Europa y quiénes somos los europeos. Esta labor es de toda la sociedad. El handicap es que las democracias liberales han despojado a los y las ciudadanas la capacidad de construir desde la deliberación y les han convertido en meros representados. De esta forma, no estamos en un momento de transformación sino de resistencia. La incesante sucesión de hechos inesperados en este último año ha situado a la sociedad europea ante un futuro de nubes negras. Somos cada vez más conscientes de las amenazas externas y que las seguridades actuales están en riesgo. Trump y sus aliados intentan que esta zozobra nos lleve hacia la extrema derecha, buscan la polarización social y la reversión de derechos. Trump conecta muy bien con las derechas políticas porque manejan el mismo mapa interpretativo basado en el padre castigador, la mano dura y la obligación de obedecer a la autoridad. Modifican el lenguaje con el objeto de generar confusión, pervierten los conceptos de libertad y seguridad de tal forma que la libertad es hacer lo que uno quiere porque uno quiere y la seguridad es la de golpear primero antes de que te golpeen. Resistir es recordar qué significa la libertad, rechazar al padre punitivo y no dar ni un paso atrás en los derechos conseguidos.
No estamos en momento de transformar pero sí de empezar a apuntalar Europa. Tenemos que decidir si queremos una Europa social, feminista, multicultural, igualitaria y justa, abierta, pacífica, valiente frente a la barbarie, firme en la defensa de los derechos humanos y radicalmente democrática. Una Europa así, de verdad, y no de boquilla. De todo esto, a pesar del desastre, hay ya camino hecho. Resistir es evitar que lo demuelan para que, partir de aquí, podamos transformar. Resistir es responder como menos se lo esperan, no comprar sus marcos interpretativos ni su mirada sobre el mundo. La mirada de Trump es una mirada sucia, que nos aboca a la barbarie. El tipo de mundo que quiere construir Trump está en sus declaraciones: destruimos por completo la isla de Jarg, pero puede que la ataquemos unas cuantas veces más solo por diversión (we may hit it a few more times just for fun). La vida no es un videojuego. Merece la pena resistir.

No solo merece la pena resistir sino que es la única posibilidad de salir adelante. Dejar que el mundo esté a merced de un perturbado megalómano no puede ser una opción. Ahora la pregunta es ¿cómo aguantar lo que se nos viene encima? Porque está claro que el estallido contra Irán no va a ser la última acción trumpista.
Muy buen articulo.
Salud.
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